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Fijación de precios basada en la competencia: ¿cómo aplicar esta estrategia?

En los mercados actuales, donde la información fluye con rapidez y los consumidores comparan precios con un clic, establecer el valor adecuado para un producto o servicio se ha vuelto un arte estratégico. 

Entre las distintas metodologías de pricing, la fijación de precios basado en la competencia destaca como una de las más utilizadas, especialmente en sectores con alta rivalidad o donde los productos son fácilmente comparables.

Esta guía explica en profundidad qué significa esta estrategia, en qué se diferencia de otros enfoques, cómo aplicarla correctamente y qué errores evitar. 

Si buscas mantener la competitividad de tu negocio sin sacrificar rentabilidad, entender cómo funciona la fijación de precios basado en la competencia será fundamental.

¿Qué es la fijación de precios basado en la competencia?

La fijación de precios basado en la competencia es una estrategia que consiste en establecer el precio de un producto o servicio tomando como referencia los valores que ofrecen los competidores. 

En lugar de calcularlo desde los costos internos o el valor percibido por el cliente, se centra principalmente en el comportamiento del mercado y en la posición relativa frente a otros actores.

En inglés se conoce como competition-based pricing o competitive pricing, y también puede encontrarse bajo los términos “precios basados en la competencia” o “pricing competitivo”. 

Este enfoque se usa ampliamente en sectores donde los consumidores pueden comparar fácilmente opciones —como el comercio electrónico, los bienes de consumo masivo o el turismo—, ya que ayuda a mantener la oferta dentro del rango de precios aceptado por el mercado.

Por ejemplo, si tres marcas venden un producto similar entre $40 y $50, una empresa que utiliza la fijación de precios basada en la competencia probablemente posicionará su producto dentro de ese rango, ajustando su decisión según el posicionamiento deseado (más económico, igual o más premium).

Este tipo de estrategia es útil cuando:

  • Los productos son similares y la diferenciación es baja.

  • El mercado es sensible al precio.

  • Se desea mantener la participación en un entorno con cambios frecuentes.

Sin embargo, como veremos más adelante, depender únicamente de los precios de la competencia también implica riesgos si no se combina con una evaluación de costos y valor percibido.

¿Cómo se diferencia de otras estrategias de fijación de precios?

Aunque la fijación de precios basado en la competencia es muy popular, no es la única forma de definir precios. Existen otros dos grandes enfoques que se usan con frecuencia: la fijación basada en costos (cost-based pricing) y la basada en valor (value-based pricing). Entender sus diferencias es clave para decidir cuándo conviene cada una.

Fijación basada en costos

Este método parte de los costos internos de producción y añade un margen de ganancia deseado. Es el enfoque más tradicional y asegura que la empresa cubra sus gastos, pero ignora cómo percibe el mercado el precio final.

Por ejemplo, si producir un artículo cuesta $30 y se aplica un margen del 30%, el precio será de $39, sin importar cuánto esté cobrando la competencia ni si el cliente estaría dispuesto a pagar más.

Ventajas:

  • Asegura rentabilidad mínima.

  • Fácil de calcular y justificar internamente.

Desventajas:

  • No considera el entorno competitivo.

  • Puede resultar en precios fuera del rango aceptado por el mercado.

Fijación basada en valor

Este enfoque se centra en cuánto percibe el cliente que vale el producto o servicio. Las empresas que logran construir una marca fuerte o comunicar beneficios diferenciadores pueden fijar precios más altos que la competencia sin perder ventas.

Ventajas:

  • Maximiza el margen cuando hay alto valor percibido.

  • Refuerza el posicionamiento de marca.

Desventajas:

  • Requiere investigación de mercado avanzada.

  • No es fácil de aplicar en productos muy estandarizados.

Fijación basada en la competencia

Finalmente, la fijación de precios basado en la competencia se apoya en lo que otros ofrecen. Su lógica es simple: si tus competidores ya han establecido el rango de precios que los clientes esperan, entrar en ese rango es más eficiente que intentar definir uno nuevo.

Ventajas:

  • Mantiene la competitividad.

  • Reduce el riesgo de sobreprecio o subvaloración.

  • Permite reaccionar rápido a movimientos del mercado.

Desventajas:

  • Depende de información externa (que puede ser incompleta).

  • Puede erosionar márgenes si se entra en una guerra de precios.

En la práctica, muchas empresas combinan estos tres enfoques: usan el costo para definir el mínimo viable, el valor percibido para el máximo aceptable y la competencia para determinar el punto medio ideal.

¿Por qué usar la fijación de precios basado en la competencia?

Las empresas recurren a esta estrategia por varias razones, pero la principal es mantener una posición de mercado coherente frente a rivales directos. En mercados dinámicos, donde los precios cambian constantemente, esta metodología permite reaccionar con agilidad y proteger la participación sin necesidad de rediseñar toda la estructura de costos.

Entre las ventajas más destacadas se encuentran:

  1. Alineación con el mercado: al seguir los precios promedio del sector, la empresa evita quedar fuera de juego por parecer demasiado cara o sospechosamente barata.

  2. Simplicidad operativa: no requiere cálculos complejos ni extensas encuestas de valor percibido.

  3. Rapidez en la toma de decisiones: se puede ajustar el precio con base en reportes o herramientas de monitoreo automático.

  4. Competitividad sostenida: en industrias donde los márgenes son estrechos (como retail o tecnología), mantenerse dentro del rango competitivo es clave para sobrevivir.

El portal DealHub resalta que más del 80 % de las empresas B2B ajustan sus precios de forma periódica según la competencia. Esto demuestra que, más allá de su aparente simplicidad, la fijación de precios basado en la competencia es una herramienta estratégica que permite adaptarse a la realidad del mercado en tiempo real.

Además, en entornos donde los consumidores tienen múltiples alternativas, el precio sigue siendo un factor decisivo de compra. Aplicar este modelo de forma inteligente no significa copiar ciegamente a los demás, sino posicionarse estratégicamente en función de la percepción del cliente y del valor diferencial del producto.

Riesgos y desventajas de fijar precios solo en la competencia

Aunque práctica, esta estrategia tiene trampas importantes si se utiliza sin criterio. Los principales riesgos son:

1. Carrera hacia abajo

Cuando las empresas compiten únicamente en precio, se inicia una espiral descendente en la que todos terminan reduciendo sus márgenes. A largo plazo, esto puede erosionar la rentabilidad y afectar la calidad del producto o del servicio.

2. Falta de diferenciación

Si todos fijan precios similares, el cliente no percibe motivos para preferir una marca sobre otra. Esto reduce la fidelidad y convierte el mercado en un campo de batalla puramente económico.

3. Desconexión con los costos internos

Un error frecuente es fijar precios basados en la competencia sin asegurar que cubran los costos. En especial para empresas pequeñas o en crecimiento, esto puede significar vender por debajo del umbral de rentabilidad.

4. Pérdida de posicionamiento

El precio comunica valor. Si una marca premium baja sus precios para igualar a la competencia, puede dañar su percepción de exclusividad. Del mismo modo, si una marca económica sube demasiado, puede perder su ventaja competitiva.

En síntesis, la fijación de precios basado en la competencia funciona mejor cuando se usa como referencia complementaria, no como única base de decisión. Es un punto de partida útil, pero debe equilibrarse con análisis de costos, valor percibido y objetivos de marca.

Paso a paso: cómo implementar la estrategia de precios basada en la competencia

Aplicar correctamente la fijación de precios basado en la competencia no significa simplemente copiar las tarifas del mercado. Implica un proceso sistemático que combina análisis, posicionamiento y monitoreo constante. A continuación se detalla un método paso a paso para implementarla con éxito.

Paso 1: Identificar competidores relevantes y sus precios

Antes de fijar cualquier cifra, el primer paso es determinar quiénes son realmente tus competidores directos. No todos los negocios del sector lo son. Debes comparar productos o servicios similares en términos de características, público objetivo, calidad y distribución.

Una vez definidos, recopila información actualizada de sus precios. Esto puede hacerse a través de:

  • Revisiones manuales (sitios web, catálogos o cotizaciones).

  • Herramientas de monitorización automática, especialmente en e-commerce.

  • Estudios de mercado o informes de benchmarking.

Lengow, en su análisis sobre precios competitivos, recomienda utilizar sistemas que rastrean precios en tiempo real, lo que permite detectar variaciones en cuestión de horas y responder rápidamente.

Paso 2: Comparar características, valor añadido y posicionamiento

El precio no debe analizarse de forma aislada. Dos productos pueden costar lo mismo y, sin embargo, ofrecer propuestas de valor diferentes. Aquí entra en juego la comparación cualitativa: materiales, experiencia de cliente, reputación, garantía, soporte posventa, etc.

Por ejemplo, si tus competidores venden un servicio a $100, pero tú ofreces atención 24/7 o una personalización superior, puedes justificar un precio más alto sin perder competitividad.

Paso 3: Elegir tu posición: por debajo, igual o por encima del mercado

Una vez conocida la media de precios, define dónde deseas situarte:

  • Por debajo del mercado (estrategia de penetración): útil para ganar participación rápidamente o introducir nuevos productos. Sin embargo, puede presionar tus márgenes si se mantiene demasiado tiempo.

  • Precio igual al mercado (estrategia de paridad): ideal cuando la diferenciación es baja y se busca competir en igualdad de condiciones.

  • Por encima del mercado (estrategia premium): apropiado cuando existe un valor añadido percibido, como calidad, exclusividad o reputación.

Lengow explica que estas tres posiciones —por debajo, igual o por encima— forman la base de la fijación de precios basado en la competencia, y cada una debe alinearse con la identidad de marca y los objetivos financieros de la empresa.

Paso 4: Monitorizar el mercado y establecer reglas de ajuste continuo

El mercado no es estático. Los precios cambian constantemente por promociones, nuevos competidores o variaciones de demanda.
Por ello, la monitorización constante es esencial. Herramientas modernas, como las que menciona DealHub, permiten configurar indicadores de precios competitivos (CPI) para detectar cuándo un competidor modifica su valor y responder de forma automática o semiautomática.

Esto puede incluir:

  • Alertas de cambio de precio.

  • Ajustes automáticos dentro de un rango definido.

  • Reportes semanales de desviaciones respecto al promedio de mercado.

Así, la empresa mantiene su competitividad sin depender exclusivamente de revisiones manuales o intuiciones comerciales.

Paso 5: Evaluar el impacto en cuota de mercado y rentabilidad

Finalmente, toda estrategia de pricing debe medirse. El objetivo no es solo mantenerse competitivo, sino mejorar resultados.
Evalúa métricas como:

  • Volumen de ventas antes y después del cambio.

  • Margen bruto y margen neto.

  • Elasticidad de la demanda (cómo reacciona el cliente ante variaciones de precio).

  • Participación de mercado y percepción de marca.

Un buen monitoreo permitirá identificar si la fijación de precios basado en la competencia está generando crecimiento sostenible o simplemente manteniendo el status quo.

Estrategias típicas de fijación de precios basadas en la competencia

Existen diversas formas de aplicar este enfoque, y cada una responde a una lógica comercial distinta. A continuación, las estrategias más comunes:

1. Precio de paridad

Consiste en igualar los precios del mercado. Es útil cuando los productos son prácticamente idénticos y la empresa busca competir con base en servicio o disponibilidad, no en precio.

2. Precio por debajo (estrategia de penetración)

El objetivo es atraer clientes sensibles al precio. Se usa frecuentemente en lanzamientos o en mercados con fuerte competencia. Sin embargo, requiere planificación para evitar pérdidas o desgaste de marca a largo plazo.

3. Precio por encima (estrategia premium)

Se adopta cuando la empresa ofrece una propuesta de valor superior: materiales de mayor calidad, soporte especializado o una experiencia de marca diferenciada. El reto aquí es comunicar eficazmente ese valor para justificar el precio.

4. Precio matching o igualación de precios

Algunas empresas prometen igualar o mejorar cualquier oferta de la competencia. Esta táctica transmite confianza al cliente, pero puede ser peligrosa si no se gestiona con límites claros.

5. Uso de herramientas de monitorización

El pricing competitivo moderno se apoya en software de seguimiento que rastrea miles de productos en línea. Plataformas de inteligencia de mercado y soluciones de dynamic pricing permiten automatizar ajustes y detectar oportunidades.

DealHub enfatiza que el monitoreo en tiempo real mejora la precisión del pricing y evita decisiones basadas en información obsoleta.

6. Consideraciones según el tipo de producto

Wall Street Prep señala que la fijación de precios basada en la competencia es especialmente efectiva en productos comoditizados, donde la diferenciación es mínima y el cliente elige por precio.
En cambio, para productos de alto valor agregado, se recomienda un enfoque híbrido que combine competencia, valor y costos.

En resumen, cada empresa debe adaptar estas estrategias a su contexto y objetivos. El éxito radica en encontrar el punto de equilibrio entre competitividad, rentabilidad y percepción de valor.

Conclusión

La fijación de precios basado en la competencia es una herramienta esencial para cualquier empresa que busque mantener su relevancia en mercados saturados o sensibles al precio. Su principal fortaleza radica en su capacidad para mantener alineación con las expectativas del consumidor y la realidad del mercado, sin requerir estudios complejos o modelos financieros avanzados.

Sin embargo, también es una estrategia que exige disciplina. No basta con observar los precios de otros: se necesita analizar su rentabilidad, posicionamiento y coherencia con la propuesta de valor. Usada con criterio, la fijación de precios basado en la competencia permite equilibrar competitividad y rentabilidad, adaptándose dinámicamente a los cambios del entorno.

En última instancia, la clave no está en tener el precio más bajo, sino en entender qué significa ese precio para el cliente y cómo refleja la identidad de la marca.

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Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Cuándo conviene aplicar la fijación de precios basado en la competencia?

Cuando los productos o servicios son comparables y el mercado está bien definido. Es ideal para sectores donde los consumidores pueden comparar fácilmente precios y características, como retail, tecnología o servicios online.

¿Qué errores se deben evitar?

Depender exclusivamente del precio de los competidores, descuidar los costos internos y no actualizar los datos con frecuencia. Un error común es ajustar precios sin analizar la rentabilidad ni los objetivos de marca.

¿Cómo monitorear eficazmente a la competencia?

Usa herramientas de análisis de precios que rastrean el mercado en tiempo real. Permiten recibir alertas automáticas cuando un competidor modifica su tarifa o lanza promociones, facilitando respuestas rápidas.

¿Es recomendable combinarla con otras estrategias?

Sí. Lo ideal es aplicar un enfoque mixto que considere costos, valor percibido y competencia. Así se logra un pricing sostenible, alineado con la rentabilidad y el posicionamiento de largo plazo.